Homo Runner VS Homo TKD

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By admin mayo 31, 2010 01:34 Updated

Homo Runner VS Homo TKD

La semana pasada  un grupo de amigos decidimos reunirnos en un parque, más o menos extenso, en un lugar indeterminado de la geografía española. Una tarde con una temperatura agradable, aunque el sol no lucía.

Nosotros, puro Homo TKD, llevábamos allí unos minutos cuando empezamos a notar que algo extraño sucedía. Después de observar largo y tendido, la conclusión nos sorprendió aún más: lo que tanto nos extrañaba era ver a tanta gente corriendo, mucha gente mayor, de esos que no solemos ver por nuestros clubes: con pelos cano: Era el Homo Runner Veterano.

Mientras nos maravillábamos del espectáculo de tanto cuerpo atlético, y otros no, empezamos a conjeturar qué era lo que hacía que el Homo Runner Veterano fuese una especie en auge y el Homo TKD Veterano no.

Empezamos sopesando el precio del equipamiento deportivo, pensando que era la clave. Las personas mayores no tienen competiciones de combate donde pelear, por lo tanto, descartábamos la compra de protecciones para el estudio (peto, casco, espinilleras, etc.), aunque sí debían adquirir el dobok, entre 30y 50€.

¿Qué debía adquirir un runner para empezar? Lo básico, las zapatillas, podían rondar una media de 45-60€, aunque determinadas marcas modelo de prestigio subían hasta los 130-140€. Además de calzarse, debían vestirse y, mientras el dobok es una prenda única, la ropa del runner debía adaptarse a las circunstancias climatológicas: fresca en verano y cálida en invierno. Un pantalón, o malla corta, y una camiseta de verano podía costar desde los 15-20€ de marcas económicas, hasta subir a los 40-50€ de marcas reconocidas. Y la malla larga junto a la camiseta larga técnica, chubasquero y gorro, tranquilamente podía costar desde 50€ hasta 200€.

La conclusión era que el desembolso económico de un runner doblaba o triplicaba, según los casos, los requisitos necesarios para su práctica deportiva.

Después pasamos a considerar el precio de la actividad en sí. Mientras el Homo Runner se vestía, se calzaba y salía por la puerta de su casa a devorar kilómetros. Nuestro Homo TKD debía dirigirse a un club a recibir clases. Pagar su licencia federativa anual, unos 40-45€ de media anual, y pagar la mensualidad, entre 30-50€.

Ese podía ser el factor que llenaba el parque y vaciaba los clubes. Pero, en ese momento, recordamos algo que habíamos leído sobre la renovación del material deportivo del Homo Runner.

El Homo Runner gusta de cuidarse y cuidar su cuerpo. Las playeras son el lugar por el que el cuerpo del runner entra en contacto con el suelo, y sufren mucho desgaste. Hay muchos runners que calculan el número de kilómetros que hacen con las playeras y, además de cambiarlas en función de ese dato (800 ó 1000km) tienen varios modelos en función del tipo de entrenamiento que realicen: rodajes, series, montaña. Así que el cálculo que habíamos realizado para el material resultaba superior al que habíamos realizado.

Debía haber otro factor para que nuestro Homo Runner proliferase por las llanuras de nuestros parques.

Decidimos estudiar al Homo Runner en competición y compararlo con el Homo TKD. Mientras nuestro Homo TKD Veterano no hacía otra cosa que ir al club a entrenar sus horas, nuestro Homo Runner tenía una planificación individual minuciosa (aunque cambiante en función de sus necesidades), unos objetivos anuales (que también podían cambiar) y un grupo de entusiastas compañeros de brincos, los conociese o no.

El Homo Runner solía correr una o varios carreras, incluso tenía un amplio abanico donde elegir, pudiendo ser en su ciudad o pueblo, provincia, comunidad, nación e incluso traspasando las fronteras nacionales para ir a correr a miles de kilómetros de distancia de su lugar de origen. Y lo mejor de todo, el Homo Runner sólo tenía un rival a batir: ÉL MISMO.

Nuestro Homo TKD no podía elegir objetivos. No podía realizar competiciones de combate por su edad, y porque tampco había competiciones adaptadas a su edad. Sólo quedaban las competiciones de pumse, más bien pocas al no existir muchos campeonatos en su comunidad. Estaba siempre condenado a batirse con alguien: en pumse o en combate.

Ahí sí podía radicar el éxito de unos y el estancamiento de otros. Nuestros taekwondistas mayores se alejan en muchas ocasiones de nuestras clases pensadas para jóvenes con las hormonas disparadas, que sólo quieren patear y pelear. Las clases no suelen estar enfocados a sus especiales características, no porque no pensemos en ellos, sino porque han dejado de ser un colectivo amplio, hasta ir desapareciendo de nuestras clases.

Si nos fijamos en cualquier media maratón que se organice en nuestra ciudad o alrededores, veremos que fácilmente hay 400 ó 500 inscritos y, de ellos, un amplio número de ellos lo hacen en categoría de veteranos.

Debemos de buscar actividades que involucren a nuestros veteranos del taekwondo. No todos quieren participar en pumses, hay muchos que quieren competiciones de combate para veteranos. Limitando o no las zonas de golpeo, modificando los tiempos de competición, o aumentando las medidas de protección con cascos que cubran más superficie. O buscar otras posibilidades para ellos

Hay que buscar soluciones para ese colectivo, antes de que lo perdamos. Antes de que dejen de ser Homo TKD.

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By admin mayo 31, 2010 01:34 Updated
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